70.3 WC 2015, Zell Am See-Kaprun, Austria

70.3 WC 2015, Zell Am See-Kaprun, Austria

Campeonato del mundo de Medio Ironman

Campeonato del mundo de 70.3

La mañana del evento llego, eran las 7:00 horas y el reloj despertador anunció el día en el que se tenían que cubrir 1,900mts nadando en las aguas cristalinas del lago Zell, posterior seguiría 90 kilómetros de ciclismo por los Alpes austriacos y concluiríamos con 21kms dando dos vueltas al circuito por la costa del mismo lago.

Todo en mi mente estaba en orden, había dormido, o intentado dormir, por 8 horas. La mochila estaba lista, traía dos pares de googles, traje de neopreno, uniforme de triatlón y finalmente dos ánforas vacías para ser llenadas de líquido con carbohidratos. Caminé hasta el centro de atención a turistas de Maria Alm donde había quedado de verme con Tim Maxon, un triatleta de Filadelfia con el que me fui a la estación de trenes de Saalfelden para tomar por última vez el expreso al centro de Zell Am See. Tim y yo creímos que existía un tren que salía a las 7:45, para nuestra sorpresa el próximo salía a las 9:05am, lo que nos dejaría con 55 minutos para transportarnos un kilómetro desde la estación hasta la zona de transición para poner los últimos ajustes a nuestras bicicletas. Fuimos afortunados que un par de atletas que habían rentado coche, llegaron a la estación para toparse con la misma sorpresa de los horarios. Decidieron irse manejando y accedieron a llevarnos hasta la sede del medio Ironman.

Una vez en Zell Am See nos dirigimos directamente a la zona de transición donde Tim y yo partimos rumbo, cada quien se fue hacia su bicicleta. El drill ya practicado cientos de veces tomo su curso: Verificar que las llantas tuvieran la presión correcta, ver que todos los cambios entren de manera precisa, colocar la hidratación y la alimentación en la bici y finalmente colocar las zapatillas y fijarlas con una liga para hacer una T1 (Transición uno, de nado a ciclismo). Todo estaba listo en la zona de las bicicletas, eran las 9:45am y volví a encontrarme con Tim para ir al área designada para calentar a un costado de la salida en el lago Zell. Teníamos tiempo, nuestras oleadas partían a las 11:04am y a las 11:10am respectivamente, tomamos asiento y comenzamos a ver el paisaje y a repasar nuestras estrategias, el ambiente se comenzaba a sentir cada vez más y más tenso. Empezaron a llegar varias figuras del triatlón, dentro de los que destacaban: Tim Don, Javier Gómez y el ahora campeón del mundo Jan Frodeno. Para este momento el área de calentamiento ya parecía concierto, había muchísima gente, todos hablando, algunos gritando, era difícil concentrarse. Maxon decide tomar la iniciativa y se termina de poner su wetsuit y se lanza a nadar. Personalmente empecé a calentar y a hacer ejercicios de estiramiento, una rutina que aprendí durante mis años como nadador. Meterme al agua significaba enfriarme, perder lo que pudiera calentar, por lo que decidí mantenerme fuera del agua y continuar con la mentalización para el evento.

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Así amaneció la bicicleta, Campeonato del Mundo de Medio Ironman @ Transición

10:40, los profesionales ya no están en el área, ellos ya están formados, listos para salir al sonar el disparo de inicio. 10:45 y ¡PUM! disparan un cañón y salen nadando los profesionales, eso solo significa una cosa: La espera acabo, el tiempo ha llegado, es hora de entregarse al 100% a este evento y a disfrutar ese sufrimiento que llega por llevar tu cuerpo al límite, ese sentir que solo el deporte te entrega. Entramos al corral de atletas, formados por categorías, existen tres categorías antes de la mía, tres grupos de atletas clasificados al campeonato del mundo delante de mí. Son las 11:04 y el grupo previo sale disparado a atacar las 70.3 millas del evento. Nos permiten formarnos en la línea de salida, faltan menos de 5 minutos para que todo empiece para todos los atletas varoniles de 25 a 29 años. Prendo mi Garmin 920XT, mi más preciado juguete tecnológico para que agarre señal de los satélites, todo quedara registrado en el.  Dan un último anuncio: “Only one more minute, stand behind the line”, sabemos que esto está a punto de salirse de control. El mundo se calla, el reloj se detiene, puedes cortar con un cuchillo la tensión que se vive entre nadadores. ¿Estamos listos? ¿Ha valido la pena tanto esfuerzo?

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Arco que indica el fin de la etapa de nado.

¡PUM! Suena el disparo de arranque y como ganado que es liberado de su corral, todos salimos a tope a conquistar esos 1,900 metros que nos separan de la T1. Tan pronto tomo conciencia le doy START a mi garmin y ya me encuentro llegando a la primera boya. Estratégicamente me coloque a la extrema derecha del grupo, para evitar que nadadores de cuelguen de mi corriente, el plan es ir en línea recta hasta la última boya que se encuentra a 935 metros, esperando que nadie tome mis pies y tenga un viaje “gratis”. No hemos llegado a la mitad de la ida y noto que voy solo en mi carril, como era planeado, a mi izquierda se encuentra un pelotón de cerca de 8 nadadores. Decido incorporarme al grupo para reposar un poco. Llegamos a la última boya y ahora tenemos que cruzar 30m para poder emprender el regreso, es ahí donde empiezan los golpes. Para este momento ya habíamos alcanzado a algunos de los rezagados del grupo anterior, aprovecho para meterme en medio del grupo y partir el grupo de nadadores que íbamos aprovechando la corriente del puntero. Llegamos a la marca que indica el regreso y damos vuelta a la izquierda nuevamente para nadar los 935 metros restantes. El grupo parece haberse desintegrado así que me lanzo en línea recta al arco que indica la zona de T1. Cerca de la mitad del regreso noto que a mi derecha hay nadadores, y también a mi izquierda, pero todos están a no menos de 20 metros de distancia, supongo que están siguiendo al líder de su pelotón, importándome poco hago un cierre de 400m para tratar de salir bien ubicado. Llegando al arco de T1, se hace el tumulto  empiezan los golpes, de pronto por la izquierda, de pronto por la derecha, un nadador que se detiene frente a mí. Como pude me quité los estorbos y salgo del agua corriendo a tope para tomar mi bicicleta. Atengo busco el bolso #2439 que contiene mi casco y mi número de competidor. Tan pronto lo veo me lanzo la carpa de transición, me pongo el casco, termino de quitarme el traje de neopreno y me lanzo por mi bici. Iba corriendo, buscando el pasillo entre las letras Q y R, fácilmente detecte mi bicicleta, es blanca y notablemente más alta que el resto. Tomo mi caballo de batalla y salgo corriendo para perder el menor tiempo posible. En el pasillo de salida de T1 se llenó de tráfico, aprovechando la destreza obtenida después de muchos triatlones me muevo  consigo esquivar a los no tan experimentados triatletas para llegar a la zona de montaje de bici.

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Inicio de transición, fín de nado.

Paso el arco que indica que la porción de ciclismo empieza y busco la marca que me permitirá montarme a mi fiel corcel. De un paso me coloco sobre el pedal izquierdo y aviento la pierna derecha sobre el asiento y en unos segundos ya me encuentro pedaleando, primero el pie derecho dentro de la zapatilla, luego el pie izquierdo. Continuo pedaleando para perder la inercia, me abrocho la zapatilla derecha y la izquierda y ya vamos en un camino estrecho. Únicamente caben dos bicicletas, definitivamente este tramo del recorrido es un paso peatonal, sin embargo aprovecho el calor del momento para empezar a rebasar gente. Pasamos los primeros 10kms y todo va pasando volando, promedios por encima de 40km/hr en curvas largas. El lago ya no está a la vista, estamos detrás de las montañas del este del lago, llegamos al km 21 con promedio de 42km/hr. Nos previenen que tengamos cuidado porque se avecina una curva, muy cerrada, y comienza el mayor ascenso del evento, 13 kilómetros de subida, comenzamos a 460 metros sobre el nivel medio del mar, terminaremos por encima de los 1,000msnm. La subida empieza un poco empinada, bajo todos los cambios y aun así se siente pesado, cambio al plato chico y comienzo a subir, voy pasando gente, gente me va pasando, vamos promediando velocidades de 20-25km/hr, con el corazón en la garganta queriéndose salir. Después de rato me pasa Alan Carrillo, muy ligero en sus pedales, se nota que ha estado trabajando muy fuerte y los resultados lo avalan. Faltando 2km para la cumbre, podía ver cómo la gente empezaba a batallar para subir, gente se detenía, otros subían caminando a un costado de su bici, pero otros nos manteníamos sobre la bici. Llegando a la cima tocaba una pendiente a favor muy pronunciada, velocidades superiores a los 60km/hr en caminos con curvas cerradas no daban oportunidad de perder la concentración en el camino. Terminando ese tramo fue tratar de recuperar el tiempo perdido en la subida, pasamos Maria Alm (Donde me estaba hospedando), Saalfelden, Zell Am See, luego llegamos a Kaprun y finalmente de regreso a la T2 a un costado del lago Zell. Los últimos kms de la bici sentía como la fuerza se me iba de las piernas, entre la subida y el tratar de recuperar tiempo la energía se me había ido. Sabía que venía el medio maratón y estaba dispuesto a correrlo de manera inteligente. Llego a la zona de desmonte, corro a dejar mi bici, busco el bolso con mi número de competidor, me pongo el calzado y tan pronto como pude estaba saliendo para terminar los últimos 21km de la carrera.

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Salida de T1, a punto de ajustar las zapatillas.

Tan pronto empecé a correr, verifico mi paso por kilómetro, 4:10, un paso bastante aceptable, llegamos al kilómetro uno que se encuentra a 200metros de la meta y comienzan las dos vueltas al circuito de 10km. Un par de pendientes pronunciadas y cortas dentro del centro de la ciudad sede desmoralizaban a muchos, a mí en particular, me daban oportunidad de sacar provecho de las varias idas al cerro de la Viga con el equipo. La primer vuelta se pasó muy lento, mucho trayecto íbamos corriendo bajo el sol, a las 2:30 de la tarde, un día muy caluroso para la zona. Correr a un lado del lago no era sencillo, la humedad se sentía a cada paso, y el haberme acabado mis reservas en la bici no era un buen sentimiento. Sin embargo continuaba avanzado. Una colina antes de llegar al primer retorno te hacía sufrir, llegue arriba con las piernas temblando, de inmediato tocaba bajar la misma colina, pasar por un abastecimiento y regresar al centro. El camino de regreso fue igual de duro, por mi mente pasa el meterme al lago a refrescarme por algunos segundos, pero eran pensamientos que instantáneamente borraba. Termino la primera vuelta y me lanzo por la segunda, mi paso por km ya había aumentado, estaba cerca de los 4:30, ya no era tan aceptable como quisiera pero mis piernas no daban para más. Paso la colina del km 15, bajo, subo y en la bajada de regreso no me percato que hay un desnivel en el camino y el tobillo se me dobla. Lo sentí tronar, por mi mente, en ese instante pasaron un millón de cosas, una en particular. “Esto ya valió”, no podía apoyar el pie, decido caminar, estaba decidido a terminar la carrera. Al cabo de 2 minutos de caminar noto que el dolor no cesa y pienso: “Si voy caminando mi tiempo se va a ir para arriba, y me va a tomar casi una hora acabar”. No es un sentimiento bonito, pero me digo a mi mismo: “De todos modos dolerá”, así que empiezo a intentar trotar. Pasa el km 17 y empiezo a acelerar, de ir cerca de los 6 minutos por km ya estoy llegando a los 5. Llegamos al km 18 y mi cuerpo simplemente se libera, el tobillo deja de molestarme y mi mente le da rienda suelta a mis piernas. El ritmo baja, ya estoy cercano a las 4:10min/km cuando ataco la subida corta del centro de Zell Am See, no me di cuenta, ya estaba en el km 21, doy vuelta a la izquierda y ahí esta. La alfombra negra con rojo que te lleva a la zona prometida, el arco de meta. Como puedo comienzo a apretar el paso, el tobillo se resiente pero no cede, aguanta el golpe y cruzo el tan anhelado arco de meta. Bajo la mirada y veo un atleta desmayado, continuo caminando y me colocan una toalla y después, el metal preciado por el que estuve trabajando tantos meses. Mi ahora medalla favorita es entregada por una bella edecán, tan pesada y brillante como ningún otra. Gracias Zell Am See.

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Meta del Campeonato del Mundo de 70.3

El evento no ha terminado, camino entre gente que termino la carrera, subo escaleras, cruzo puertas y llego a un buffet de carbohidratos. Un par de cervezas y la charla con otros atletas me hacen ver que a muchos se les elevo el tiempo de carrera. Me tranquiliza un poco pero sigo insatisfecho con mi 4:45:40. No cabe duda que tengo que entrenar más y mejor para mi próximo evento. Tengo únicamente tres semanas para recuperar el tobillo que parece ser un esguince de primer o segundo grado. 20 días para el triatlón de Chicago; ¡Y la mente bien puesta en la siguiente meta!

Este evento se lo dedico a todas esas personas que han confiado en mi para llevar a cabo la preparación y los ajustes en mi vida para poder continuar en este viaje. A mis patrocinadores EXA Trailers, Tractocarrocerias de la Laguna, Kdenz Customs y a la Unidad Deportiva de Torreón, gracias por darme las herramientas para seguir comiendo kilómetros, alimentando mi pasión e inspirando a los atletas que buscan continuar mejorando día a día. Manuel y Agueda, mis padres, Manu, Agui y Cristy, mis hermanos, quienes con su lucha incansable para motivarme han logrado hacer de mi una persona tenaz que sabe que tiene que sortear todo tipo de obstaculos que se presentan. A mi novia Cristy y a todos mis hermanos de DucksMx, quienes me han proporcionado gran motivación para entrenar y competir aun cuando las piernas estan agotadas, ellos son quienes energizan al corazon que mueve esta maquina de mascar kilómetros. Sería una lista interminable de personas que han influido en mi para hacer lo que estoy haciendo, entre ellos esta El Club Corredores del Bado, el equipo Aquiles, los FVC, Titanes, Borregos, entre muchos otros luchadores incansables de su pasión, gracias infinitas. Tal cual dice la medalla es mi mensaje para todos ustedes: “Let the happiness in”.